Un ciudadano chileno entra a Uruguay en 1991 con un nombre falso y custodiado por militares. La Justicia de su país lo requiere como testigo en un paradigmático atentado del régimen de Pinochet — una explosión que sacudió el barrio de las embajadas de Washington D. C.—, pero eso no es todo lo que él sabe. Permanece oculto en Montevideo mientras Interpol lo busca. La situación se complica cuando decide volver a Chile para prestar testimonio. No se lo permiten. A fines de 1992, sus captores lo trasladan a un balneario de la Costa de Oro. En el verano de 1993, Pinochet visita Uruguay. Poco tiempo después, al testigo se lo traga la tierra.
Horacio Solla es el antropólogo forense que identificó los restos del bioquímico chileno Eugenio Berríos hallados en las dunas de El Pinar en abril de 1995. Luego de los primeros estudios que Solla realizó sobre los huesos del exagente de la policía secreta de la dictadura de Pinochet, estos permanecieron en un armario de la Morgue Judicial frente al laboratorio del antropólogo, hasta que en octubre de 1995 decidió volver al caso, impulsado por el deseo de desentrañar el misterio que guardaban. Su investigación descorrió el velo de un relato macabro.
A treinta años del hallazgo de los restos de Berríos, este libro reconstruye su historia al tiempo que revela un intrincado aparato de terror, impunidad y encubrimiento que oscureció el regreso a la democracia de los países en los que operó el Plan Cóndor.
Páginas: 208