Al llegar el año de la Cabra de fuego, lo primero que nos llama la atención es que en este signo confluyen aquellos que representan el espíritu del Carnero, el macho cabrío, junto con la sensible y emotiva Cabra, mostrándonos que en su esencia este signo puede recorrer tendencias extremadamente opuestas. Esta bifurcación de personalidades podremos verla reflejada en los acontecimientos que se verán durante la regencia de este signo, que irán desde feroces enfrentamientos hasta creaciones artísticas exquisitas.
Esta vez, el elemento fuego no será tan violento, sino más bien cálido y luminoso, permitiendo que los escombros que han quedado tras el paso arrasador del Caballo puedan reciclarse de manera constructiva. Desde luego, estaremos frente a tendencias opuestas en todo orden de cosas, lo que me recuerda el antiguo proverbio chino que dice: “Cuando soplan los vientos del cambio, algunos construyen muros y otros molinos de viento”.
Estamos dando los primeros pasos de una transformación absoluta de la forma en que hemos entendido el orden, la economía y las relaciones internacionales, donde nos enfrentaremos con realidades dignas de la ciencia ficción, mostrándonos que hemos vivido en la mayor ignorancia de lo que sucedía en laberintos de los cuales no teníamos idea, pero que este año saldrán a la luz gracias a la luminosidad del elemento fuego. Bienvenidos a un año lleno de sorpresas, donde comienzan a desarrollarse las bases de lo que será el mundo del futuro. Con valor y determinación, ingresaremos al año radiante del poderoso Carnero de Fuego.
Sean todos bienvenidos.
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