Lorena Ponce de León conoce a Luis Alberto Lacalle Pou como nadie, pero es más que una ex "primera dama", y la segunda en divorciarse en pleno mandato presidencial. Su populosa familia de origen está cargada de anécdotas peculiares que han moldeado su personalidad. Con un padre que peleó en Vietnam por azar, una madre que se separó a los 21 con tres hijos, y multiplicidad de hermanos de aquí y de allá, Loli ha aprendido a adaptarse a la diversidad que trae la marea y a defender cada metro cuadrado que pisa.
En estas páginas cuenta, uno a uno, los eslabones que la han traído a este presente. La historia de amor con Luis Lacalle Pou no comenzó ni terminó como cuento de hadas; pasaron por el dolor de la paternidad esquiva, diseñaron sueños y compartieron la misión de que él alcanzara la presidencia; llegaron a ser un gran equipo. El camino fue empedrado y, cuando por fin lo consiguieron, al verlo saludar desde el balcón del Palacio Estévez, sintió felicidad y a la vez extrañeza. ¿A dónde habían llegado?.
Fueron años difíciles, pandémicos y salpicados del barro que conlleva la política, actividad que aprendió a entender, a soportar, incluso a querer. Los años de campañas recorriendo el país le dejaron claro que construiría Sembrando para impulsar la cultura emprendedora en Uruguay. La respuesta del presidente fue: "Ni". Cuando ella comenzó a brillar, algo se fue apagando.
Tocó fondo, quedaron cicatrices. Enfocada en su profesión, el paisajismo, y de la mano del descubrimiento insaciable de terapias alternativas que la nutren y le dan respuestas, hoy encontró el amor maduro y más libre. Rayando los 50 alienta a sus congéneres a no tener miedo y a ir con la verdad, convencida de que cada desafío que se presenta es una puerta que se abre.
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