El 3 de julio de 1927, en un pequeño pueblo del interior uruguayo, las mujeres fueron convocadas a votar por primera vez en América Latina. No elegirían presidente ni autoridades nacionales. Debían decidir a qué departamento pertenecería Cerro Chato, una localidad disputada por Durazno, Florida y Treinta y Tres.
Lo que parecía una consulta territorial pronto adquirió una dimensión política continental. La campaña dividió a los vecinos, enfrentó intereses partidarios y económicos, movilizó a dirigentes nacionales y atrajo la atención de los movimientos feministas. Algunas mujeres defendieron su derecho a participar. Otras eligieron la abstención como forma de protesta. Todas tuvieron que abrirse paso entre presiones, burlas y prejuicios que buscaban mantenerlas lejos de las urnas.
A partir de documentos, correspondencia, archivos de prensa y testimonios familiares, Elena Risso reconstruye aquella jornada y el convulsionado Uruguay de las primeras décadas del siglo XX. En estas páginas aparecen Paulina Luisi, Luis Alberto de Herrera, José Batlle y Ordóñez, Bernardina Muñoz y muchas otras mujeres cuyos nombres permanecieron durante años fuera del relato histórico.
Como señala José Rilla en el prólogo, esta historia muestra que «hubo feminismos, no feminismo»: voces diversas, intereses enfrentados y distintas maneras de entender la participación política, la libertad y el lugar de las mujeres en la sociedad.
Las primeras ciudadanas no propone una celebración cómoda ni una versión sin fisuras del pasado. Expone las alianzas, contradicciones y disputas que acompañaron la conquista del sufragio femenino, revisa interpretaciones y devuelve espesor humano a un episodio casi olvidado.
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